La Fundación Caja Rioja reactiva 52 hitos de interés cultural y turístico de La Rioja Baja

La Fundación Caja Rioja durante esta primavera ha reactivado medio centenar de hitos de interés cultural y turístico de La Rioja Baja, mediante un proyecto financiado gracias a los programas Leader, gestionado por la ADR La Rioja Suroriental, y con el apoyo de la Dirección General de Desarrollo Rural y Reto Demográfico. Se pretende dejar a punto enclaves patrimoniales atractivos para los turistas en nuestro territorio rural, ayudando a nuestras localidades más pequeñas para atraer a los visitantes riojanos y foráneos.

La Fundación Caja Rioja, desde su creación, apoya el desarrollo social y económico de nuestro territorio valorando, especialmente, su patrimonio y cultura. Su labor de asesoramiento y apoyo al mundo rural, sobre todo en los municipios más pequeños, ha permitido recuperar numerosas muestras de nuestro patrimonio cultural, histórico artístico, etnográfico y natural mediante diferentes proyectos y programas.

Algunos de estos enclaves recuperados hace ya algunos años como atractivos turísticos para el desarrollo de las localidades, bien por su ubicación remota, su presencia en zonas despobladas o en localidades con recursos muy limitados para su conservación, necesitaban de su adecuación para que pudieran recuperar el interés para su visita turística. La coyuntura actual ha proporcionado aún más importancia a esta actuación, en el que nuestro sector turístico necesita dinamización y apoyo y cuando captar al cliente interior aún se convierte en algo más capital.

De estos hitos recuperados, por diferentes líneas de actuación, que han valorado muchos de los pequeños tesoros que muestran nuestro territorio y dotan de contenido a las visitas de nuestros pequeños establecimientos de hostelería y turismo rural, la Fundación Caja Rioja ha seleccionado 52 por su atractivo, situación y dificultades para ser mantenidos; yacimientos de icnitas, ermitas, neveras, eras, fuentes, minas, lavaderos…  especialmente en las localidades más pequeñas de La Rioja Baja y en entornos naturales de gran interés.

Estos hitos del patrimonio cultural y natural se encuentran en los distintos valles de La Rioja Baja en lugares como la Ermita de San Tirso en Arnedillo, agrestes como el yacimiento de icnitas de Peñaportillo en Munilla o la Senoba en Enciso, con panorámicas espectaculares como la nevera de San Félix o bucólicas como la del Tinte, ambas en Hornillos de Cameros, o de una dimensión hasta ahora desconocida como la era de Aguilar de Río Alhama. Con ellos podríamos recorrer angostos barrancos como el que alberga la fuente de “aguas podridas” de Navajún, cuevas excavadas como los palomares de Ausejo, intrincarnos por las galerías de la minas de Santa Engracia de Jubera o perdernos siguiendo el rastro de las 730 huellas de dinosaurio, en el yacimiento de la Pellejera en Hornillos. Ocón, Ambas Aguas, Cornago, Grávalos, Soto en Cameros y Torremuña pueden ahora mostrar sus atractivos patrimoniales para acudir a algunos de los lugares más recónditos de La Rioja y contribuyendo al desarrollo de alguna de las zonas más despobladas de nuestro territorio.

Esta iniciativa realizada en localidades de menos de 500 habitantes se enmarca en los proyectos de desarrollo territorial que realiza la Fundación Caja Rioja. Continuamos trabajando contra la despoblación, la mejora y dinamización de nuestro mundo rural, fundamentales en la labor de la entidad. Cuenta con la colaboración de los municipios implicados quienes han acogido esta iniciativa con gran aceptación, y con la colaboración de la Dirección General de Desarrollo Rural y Reto Demográfico, del Gobierno de La Rioja.

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