Entre plumas, trinos y vuelos”, es un proyecto pictórico basado en los fundamentos del realismo mágico, un estilo que se caracteriza por introducir en un contexto aparentemente real, además de sencillo y preciso, un elemento discordante e imprevisto que trastoque la realidad y provoque en el público desconcierto, aturdimiento o maravilla.
A la representación objetiva que conlleva el realismo se añade el adjetivo mágico para recrear atmósferas suspendidas, evocadoras de cierto surrealismo, propias de estas obras concebidas desde la imaginación y para el asombro. La realidad se convierte en el punto de partida; sobre ella practico la metamorfosis y la sublimación, recurriendo a la imaginación y buscando incorporar a ella la expresión de estados de ánimo.

Luis Miguel García Armentia (Logroño, 1974) se formó en Bellas Artes y ejerce como profesor de diferentes talleres de pintura. Hoy presenta esta colección de 32 obras en pequeño y medio formato en la que, como sugiere el título de la exposición, las aves se convierten en las protagonistas de todas las obras, bien sea a modo de fábula, adquiriendo rasgos humanos o formando parte activa de la composición conceptual del cuadro.

“Jilgueros, petirrojos, ruiseñores, mirlos, canarios, urracas, etc., son algunas de las aves que figuran en los distintos temas planteados, su riqueza cromática y gestual hacen que se conviertan en aliadas ideales a la hora de plantear las obras. Reproducir la paleta de colores y las infinitas sutilezas cromáticas del plumaje de las aves supone un reto técnico que me estimula como artista. 
La belleza de las aves evoluciona porque sólo esperan ser agradables para quienes las eligen; en este sentido, mis obras guardan cierto parecido con la riqueza sensorial del cortejo aviar, ya que los cuadros también pretenden seducir al espectador a través de los colores y la composición”.

Desde un punto de vista conceptual, G. Armentia, a través de sus cuadros y de una manera metafórica, utiliza el lienzo para expresar sentimientos o situaciones vividas y siempre partiendo de una premisa: la importancia de plasmar su concepto de la belleza.

Pero hay más motivos que han hecho de las aves el tema central del proyecto, y es que el hombre siempre las ha visto como signos, premoniciones, algo que viene de otro mundo y está en conexión con los dioses, que conecta planos diferentes de la existencia. Nunca han dejado de fascinar a los seres humanos.

En esta ocasión, las obras pictóricas están acompañadas de sencillos poemas que pretenden acercar al espectador la esencia del cuadro. “De una manera poética y sugerente intento trasladar a través de la lírica lo que he querido expresar al pintar el cuadro” ha matizado el autor.

La exposición que se abre hoy al público se podrá visitar en el Centro Fundación Caja Rioja Gran Vía hasta el próximo 16 de febrero, de lunes a sábado, de 18:00 a 21:00.

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